Esculturas elaboradas por personas privadas de la libertad y agentes embellecen a la Unidad 61
La Plata, 11/09/26.– Al ingresar al sector penal de la Unidad 61 Melchor Romero se puede ver el césped de un verde claro rodeado de agapanthus que decoran el jardín. Dentro del mismo, una variedad diversa de esculturas, confeccionadas con distintos materiales, hacen del parque un lugar más apacible para quienes ingresan a visitar a sus familiares.
Entre las obras de arte se pueden divisar animales de todo tipo y tamaño, hechos con madera, ramas, hierro y hasta repuestos de autos. Todo el trabajo forma parte de la labor realizada por el suboficial mayor Martín Ricatti junto a algunos de sus compañeros y varias personas privadas de libertad allí alojadas.
Ricatti tiene una vasta trayectoria de 29 años dentro del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), desempeñándose mayoritariamente en el área de requisa y penal. Los últimos tres años los pasó en el sector de Tratamiento en la Unidad 61. Al incorporarse a esta área sintió la necesidad junto a los internos de realizar tareas de mantenimiento y embellecimiento.



Las actividades comenzaron de forma sencilla, organizando la recolección de residuos, haciendo caminos y armando canteros. Como primera medida, el suboficial rescató algunas plantas salvajes de agapanthus que crecían dentro de la Unidad y las multiplicó por todo el perímetro.
Durante los últimos tres años se replantaron decenas de plantas y de árboles en la entrada, en Sanidad y en el estacionamiento, cambiando por completo el paisaje del lugar.
Sin lugar a conformarse con eso, Ricatti tuvo una idea al ver figuras de ciervos construidas con ramas en Sierra de la Ventana. Con la ayuda de internos de buena conducta que tenían habilidad para las manualidades y el mantenimiento, se recolectaron ramas secas y se realizó la primera escultura para el parque.
A partir de ese momento, el trabajo en conjunto con los internos no cesó, realizando distintas figuras de animales como el cóndor, el ñandú, flamencos y perros con cubiertas usadas de bicicletas y autos. Tras llevar la propuesta al penal, Ricatti aportó herramientas propias de su casa. Junto a los detenidos cortaron y moldearon el caucho para crear un ñandú, un cóndor de gran tamaño, un flamenco y una cigüeña.



Con el tiempo se fueron diversificando los materiales para la elaboración de distintas piezas con hierro como una veleta con los puntos cardinales para el puesto de control, un molino de jardín con la inscripción «Unidad 61», un triciclo antiguo adaptado como macetero y carretillas de madera.
Además de construir piezas desde cero, los agentes junto a los internos restauraron distintas obras. El escultor platense Fernando Rigone donó una cola de ballena y la estructura de una tortuga de madera que estaban deterioradas; los internos las reensamblaron, lijaron, trataron la madera y las repintaron para dejarlas exhibidas en el patio.
Más adelante, se ingresó a la Unidad una estatua de la Virgen del Rosario de un metro y medio de altura -obra de la artista Marta Minujín- que estaba dañada y abandonada. Tras gestionar la autorización para ingresarla al establecimiento carcelario, los internos la reconstruyeron con cemento, la pintaron a nuevo y se ubicó en la entrada principal.
El proyecto consolidó un vínculo de trabajo respetuoso con los internos de los pabellones de conducta y talleres. El agente destacó que no fueron actividades realizadas por obligación, sino por el deseo compartido de habitar un entorno más digno.



Para las personas privadas de libertad resulta gratificante ver que las autoridades, el personal, los visitantes y sus propias familias durante los días de visita disfrutan de las esculturas y el estado del parque.
De esta manera, Ricatti se mostró orgulloso por la labor realizada en equipo, demostrando que se puede trabajar en conjunto con personas privadas de la libertad dispuestas a reinsertarse en la sociedad. A pocos meses de su retiro, el suboficial sostuvo que el objetivo a futuro es dejar una dinámica de trabajo establecida para que sus compañeros de área le den continuidad al proyecto.
A lo largo de los últimos tres años, Ricatti contó con la ayuda de los suboficiales mayores Ariel Barreto, Juan Olivares, Juan Rojas y los internos Hugo Llanos, Jorge Nascroile, Juan Citati, Esteban Sosa, Jonathan Copani, Richard Pereyra, Moisés Bazalar, Wilder Bazalar, Jorge Dominguez, Rodrigo Lapadula, Matías Lorenzo.
