Bautismos de la Iglesia Universal en la Unidad 50
Batán, 05/06/26.- Recientemente se llevó a cabo en la Unidad 50 de Batán una ceremonia de bautismo de la Iglesia Universal «Reino de Dios», en el marco de las actividades de acompañamiento espiritual que se desarrollan de manera regular en el establecimiento. En total, 28 mujeres privadas de libertad recibieron el bautismo, en un acto que constituyó para ellas un momento de profunda significación personal y espiritual.
La jornada fue organizada por Cristian Sosa, Laura Ramayo, Gisela Miguel, Rosa Correa, Carina Álvarez, Marcos Martínez y Silvina Ramazotti, integrantes y colaboradores del UEC, y contó con la supervisión de la coordinadora de Culto No Católico, Valentina González. Participaron asimismo la subjefa de Asistencia y Tratamiento, Laura Martínez, y personal del establecimiento.

Previo al inicio del acto central, el pastor dirigió una oración especial al personal penitenciario de turno, gesto que fue recibido con agradecimiento por parte de quienes hacen posible el desarrollo cotidiano de este tipo de actividades dentro del establecimiento.
El bautismo constituye, para quienes profesan la fe cristiana, uno de los actos más significativos de su vida espiritual, ya que representa el compromiso público de transformación personal y la incorporación plena a la comunidad de creyentes. En el contexto de encierro, esta clase de ceremonias adquiere una dimensión adicional ya que además de su valor religioso intrínseco, ofrecen a las mujeres privadas de libertad un espacio de contención, reflexión y esperanza que contribuye a su bienestar emocional y a la construcción de un proyecto de vida orientado al cambio.

Desde la jefatura de la Unidad a cargo del director Gerardo Dumerauf, se destacó la importancia de garantizar y promover el ejercicio del derecho a la libertad de culto de las personas privadas de libertad, en consonancia con los principios que rigen la ejecución penal y el respeto por la dignidad humana.
Actividades como la presente reafirman el compromiso institucional con el acompañamiento integral de la población penal, entendiendo que la dimensión espiritual forma parte de un abordaje que contempla a la persona en su totalidad. La ceremonia concluyó con una merienda compartida entre los presentes, en un clima de comunión y respeto mutuo que reflejó el espíritu de la jornada

