Cierre del Programa en Salud Social en la Unidad 8 Los Hornos
Los Hornos, 28/10/26.- Este lunes, el Equipo de Intervención Psicosocial del Programa en Salud Social para prevenir la reincidencia y reiterancia, de la Subdirección General de Gerenciamiento Asistencial y Tratamental, asistió a la Unidad 8 Los Hornos donde mantuvo un encuentro de cierre del Programa con el grupo de intervención.
En esta oportunidad, concurrieron la directora de Control de Gestión de Actividades Asistenciales y Tratamentales, lic. Luciana Lorena Carta, y el lic. en Psicología Mario Federico Primón, acompañados por la señora Gladys Cabezas, quien es lic. en Psicología Social, grafóloga y docente.
Este Programa se viene desarrollando desde el 6 de abril, quedando para fines de noviembre la entrega formal de certificados, con el acompañamiento de los directivos y personal de la Unidad 8, a cargo de la directora Erica Perez Cornelio.

Desde el Equipo de intervención se destacaron algunos emergentes del proceso de Diagnóstico – Reparo e Inclusión del Programa:
• Se pone en palabras los cursos y estudios logrados en el Servicio, la situación de la asistencia y/o tratamiento médico; emergen los duelos, pérdidas, ataques de pánico, autolesiones, intentos de suicidio, deviene la tristeza, sentimientos de impotencia, dolor y desesperanza. Aparece la vergüenza, el abandono, el tiempo perdido, la sensibilidad y consumos, dando lugar a las formas de descargas no patológicas- como hacer boxeo u otra actividad- pues el cuerpo habla y también las conductas; “se trata de poner en palabras lo que nos pasa” (pues esta aplaca y encausa la emoción). “Activar la mente”.
• Irrumpe “la repetición de patrones inconscientes; destacando que el ser humano es el único que tiene consciencia de su finitud; que el dolor es parte de la vida; que el aparato psíquico se desborda en determinadas circunstancias, que ser empático no es ponerse en el lugar del otro, sino, poder entender y comprender cuando alguien te cuenta algo. Se busca trabajar e “identificar lo que nos pasa para poder ayudarnos”.
En este sentido, pensar, sentir y hacer, funciona como un ciclo recursivo y conectado, donde la mente, la emoción y la conducta se influyen mutuamente para conformar nuestra existencia.
Se explicita el valor de las cosas y de los afectos cuando no se tiene.
El grupo se cuestiona “¿Por qué el otro es distinto?” y emerge que la “cultura nos atraviesa”, “todo nos afecta”, “somos llamados a vivir en sociedad”, intervienen distintas variables: “el apoyo”, las “formas de transitar el dolor”.
Si bien es difícil pensarse estando en contexto de encierro, es necesario proyectarse en libertad. Se escucha “yo nunca trabajé”; lo que nos separa de la muerte, es el Proyecto de vida, el cual siempre se puede modificar y adaptar- acorde a las circunstancias (fortalezas y amenazas propias del entorno) y a las necesidades e intereses de cada persona. También se explicitan las amenazas psíquicas.
Se busca en el Programa poder revertir y trabajar el autoconocimiento para la inserción, posicionarse y pensar ¿cómo estoy yo?, ¿qué posibilidades tengo? Si bien es difícil conseguir trabajo en relación de dependencia por los antecedentes, se proyectan microemprendimientos: “abrir la puerta uno mismo”, “tener mucha tolerancia a la frustración, paciencia para reinsertarte”, “¿qué cosas tengo que hacer para no estar acá (en la Unidad)?


Salud Social no sólo toma en cuenta los factores de riesgo, sino que acompaña sobre cómo aminorarlos, con métodos y técnicas que, aunque se apliquen a otros grupos de personas privadas de la libertad, se pone énfasis en aspectos considerados por el equipo psicosocial, intensificando la duración y la atención a cada caso.
Pilares importantes son los afectos- las relaciones personales- el trabajo u oficio, capacitaciones, educación, posibles problemas de salud mental, se puede apreciar con los datos biográficos de los participantes.
El equipo acompaña desde la escucha atenta y la palabra, facilitando el proceso de detención con vista al proyecto personal de cada una de las participantes, desarrollando habilidades y competencias ciudadanas, propiciando un espacio para la convivencia, acciones de reconciliación, fomentando elecciones y decisiones sostenibles a largo plazo, siendo consciente, que abordar las creencias, los mandatos, prejuicios, patrones de conductas y construir identidad de no delincuente, requiere de tiempo y voluntad de la persona.
El encuentro finalizó repensando el collage realizado por las integrantes al diferenciar los conceptos de grupo y equipo de trabajo.
La heterogeneidad es el motor que impulsa a relacionarse; contribuye a aceptar y reconocer las diferencias que existen en el entorno social y al desarrollo de una actitud crítica. Lo común y lo diferente.
En el trabajo grupal se abordan distintas experiencias vividas, donde la palabra y la escucha activa, son las protagonistas de la escena. Resulta importante entender el uso de la palabra como un instrumento constructivo, para ello es necesario establecer un encuadre (constantes metodológicas), flexibilizar la planificación de las intervenciones teniendo en cuenta el existente y el emergente de cada encuentro, construyendo objetivos que el grupo como portavoz expresa para diseñar y/o resignificar proyectos.
