Desde la cárcel de mujeres de Azul confeccionaron 40 mantas para un merendero
Azul, 18/05/2026.– Mujeres privadas de libertad de la cárcel femenina de Azul elaboraron mantas para un merendero de esa localidad en una experiencia solidaria y la producción ya fue entregada a la entidad solicitante.
La iniciativa se desarrolló en la Unidad 52 del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) y contó con el apoyo del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires.
En el taller textil de la cárcel las internas confeccionaron 40 mantas con retazos provistos por Cáritas y el comedor merendero “Manos Unidas”.
La experiencia conjugó reutilización de materiales y compromiso solidario, al transformar recursos en desuso en elementos de abrigo y contención para quienes más lo necesitan.
Participaron de la entrega la directora de la Unidad 52, Mariela Luján; la subdirectora de Inclusión, Jael Videla; la subdirectora de Asistencia, Anabela Zurita; y la jefa de Talleres, Yanina Selaya, quienes visitaron las instalaciones del merendero beneficiado (“Manos Unidas” y compartieron un encuentro con referentes y vecinos del barrio.
Durante la jornada, las autoridades destacaron el valor de estas acciones, subrayando la importancia de promover espacios de formación, trabajo y solidaridad dentro de las unidades penitenciarias, favoreciendo herramientas concretas para la reinserción social y el fortalecimiento del vínculo entre la institución y la comunidad.
Por su parte, Belén, representante del comedor, agradeció las mantas recibidas y remarcó el impacto positivo que tendrán en las familias que asisten diariamente al merendero, señalando que este gesto representa no solo una ayuda material, sino también un mensaje de acompañamiento y empatía.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada estuvo dado por el testimonio de Fernanda, una de las internas que participó en la confección de las mantas y que se encuentra próxima a recuperar su libertad tras haber cumplido la totalidad de su condena.
“Terminar mi etapa aquí ayudando a otros me llena de orgullo y esperanza. Saber que estas mantas van a abrigar a chicos y familias me hace sentir que mi trabajo tiene un propósito y que puedo reinsertarme en la sociedad aportando algo bueno de mí”, dijo Fernanda.




