Jornada de cine y donación para la carpintería solidaria de la Unidad 60
Merlo, 27/10/26.- En el marco de las actividades culturales que se desarrollan en la órbita penitencairia se proyectó una película para las personas privadas de la libertad de la Unidad 60 y se concretaron acciones de acompañamiento a la Carpintería Solidaria en una jornada de compromiso institucional .
La actividad tuvo lugar en el Centro Cultural “Malvinas Argentinas”, donde se exhibió el film “¿Qué carajo es la libertad?” con 40 espectadores y contó con la presencia de autoridades del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, en una propuesta que vinculó la reflexión a través del cine con el fortalecimiento de iniciativas orientadas al trabajo y la inclusión social.
Participaron el director provincial de Abordaje Integral y Medidas Alternativas, Hugo Waldemar Cubilla; la subsecretaria de Inclusión Laboral y Comunitaria de Personas en Conflicto con la Ley Penal, Nora Calandra; y el jefe del Complejo Penitenciario La Matanza, Cristian Ribnikov. Por parte de la Unidad 60, acompañaron el subdirector de Seguridad, Cristian D’Alio, y el subdirector de Régimen, Martín Morales. También estuvieron presentes Martín Ezequiel Basualdo, Juan Cruz Keller y Florencia Brescia.
Estas experiencias culturales permiten abrir espacios de diálogo, promover la expresión, construir vínculos y acercar nuevas perspectivas a través del encuentro con otras realidades.
Por otro lado, el evento también incluyó una donación destinada al sector de Carpintería Solidaria de la unidad, en el marco del programa “Más Trabajo, Menos Reincidencia”, orientado a generar oportunidades laborales y herramientas de inclusión para las personas privadas de la libertad. Asimismo, se concretó el retiro de veinte juguetes elaborados en ese espacio de producción.
El acompañamiento a este tipo de iniciativas contribuye a sostener los talleres de formación y producción dentro del ámbito penitenciario. La incorporación de herramientas y materiales favorece el desarrollo de habilidades prácticas, el aprendizaje de un oficio y la elaboración de productos con un propósito solidario.
En este caso, la confección de juguetes permitió que la producción trascendiera el espacio de trabajo y llegara a otras personas, otorgándole un valor comunitario. De esta manera, tanto las propuestas culturales como el fortalecimiento de los espacios laborales contribuyen a generar oportunidades de aprendizaje, responsabilidad y participación.
La posibilidad de adquirir conocimientos, desarrollar capacidades y realizar aportes concretos a la comunidad constituye una dimensión fundamental de los procesos de inclusión y reinserción social.

