Se lleva adelante la primera etapa del Programa en Salud Social con internas de la Unidad 8
Los Hornos, 05/08/26.- Este lunes, el Equipo de Intervención Psicosocial del Programa en Salud Social para prevenir la reincidencia y reiterancia, de la Subdirección General de Gerenciamiento Asistencial y Tratamental, concurrió a la Unidad 8 Los Hornos en el marco de la primera etapa del proyecto que desarrollan junto a las personas privadas de libertad allí alojadas.
En esta oportunidad el encuentro estuvo a cargo de la jefa del Departamento de Intervención Estratégica de la Dirección de Control de Gestión de Actividades Asistenciales y Tratamentales, operador en Psicología Social Vanina Soledad Díaz, junto al licenciado en Psicología Mario Federico Primón.
En la jornada se dio continuidad a la temática “Proyecto de Vida”, 1° etapa, la cual consiste en analizar los aspectos negativos y/o conflictos y dificultades que se puedan presentar en cada uno de los proyectos que las distintas personas exponen.
La actividad cuenta con gran participación de internas y con el acompañamiento de la directora de Unidad, Erica Pérez Cornelio, y personal penitenciario del establecimiento.
El Programa respeta las características individuales de cada uno de los destinatarios e intenta generar un espacio de aprendizaje que les permita organizar la conducta y disminuir los factores de riesgo dinámicos (hábitos, valores delictivos, distorsiones, justificaciones, falta de empatía), utilizándolos como fuente de fortalezas que mejoren la capacidad de los sujetos, para desarrollar situaciones positivas, lidiar con el estrés y promover un comportamiento respetuoso de la ley, con inteligencia emocional (habilidad de reconocer, regular y comprender las emociones) y empatía (capacidad de percibir las emociones de los demás) como intervención activa.
Asimismo, el acompañamiento desde la intervención psicosocial busca el crecimiento personal, equilibrio emocional y potenciar las habilidades sociales de cada uno de los integrantes.
Desde el Equipo se destacó que es significativo atribuirles a los participantes, responsabilidades, a fin que adquieran habilidades para su vida en libertad y enfrentar de manera adecuada las situaciones críticas. Se busca que desistan de la conducta delictiva, que opten por abandonar el estilo de vida antisocial y desarrollar caminos de vida socialmente aceptables, romper con los hábitos delictivos del pasado, tener conciencia de las consecuencias y riesgos que supone delinquir y relacionarse con redes de apoyo saludables.
En cada momento del proceso grupal, se observan las dinámicas y la comunicación entre los miembros. Se pretende disminuir los niveles de violencia y generar mayor apertura para copensar y cocrear.
Es trascendental que la persona encuentre sentido en todas las actividades que realiza sin perder de vista la totalidad ni la finalidad, para de esta forma poder formular “planes y proyectos” más generales que abarquen sus objetivos y las vías posibles de su logro, esto vendría a ser, lo que el individuo quiere ser y lo que va a hacer.
Para ello se tiene en cuenta la organización familiar, características del microsistema familiar, es decir, del nivel más cercano a la persona. Abarca los comportamientos, los roles y las relaciones características de los contextos cotidianos en los que la persona interactúa, como el hogar, el puesto de trabajo, las relaciones con amigos.
También se tiene en cuenta los grupos de referencia/pertenencia en los cuales la persona participa intra y extra muros; la motivación para el cambio, es decir el posicionamiento personal ante la conducta criminal; la inteligencia emocional, como capacidad de reconocer sentimientos propios y ajenos, de motivarse y de manejar adecuadamente las relaciones; los valores personales, aquellos que sustenta cada persona y le dan su singularidad.
Asimismo, el estilo de vida de una persona, aquel “compuesto por sus reacciones habituales y por las pautas de conducta que ha desarrollado durante sus procesos de socialización. Estas pautas se aprenden en la relación con los padres, compañeros, amigos y hermanos, o por la influencia de la escuela, medios de comunicación, etc. Dichas pautas de comportamiento son interpretadas y puestas a prueba continuamente en las diversas situaciones sociales y, por tanto, no son fijas, sino que están sujetas a modificaciones” (OMS, 1999).
Se trata de acercar las herramientas necesarias y acompañar para ofrecer los recursos adecuados a fin de “Pensar para no Volver”, “Construir caminos hacia la libertad”, tomando esta tarea, como una obligación de medios y no de resultados, que permita proyectar una vida saludable en sintonía con la ley.

